Un paraiso perdido donde puedes encontrar todo y nada, capaz de lo mejor y lo peor, porque el término medio es solo un espejismo visto desde los extremos

7.12.10

Recuerdos a contrarreloj


No sabía ni siquiera que esperábamos a alguien, y mucho menos que sería alguien como ella. Apareció sin llamar la atención pero con la seguridad suficiente de saber que podría dominar la situación cuando quisiese. He de reconocer que la primera impresión fue cuando menos cautivadora, y me sorprendió que el destino me sorprendiera con semejantes hechos.

Durante el poco tiempo que pude disfrutar de su compañía y antes de que me diera cuenta, afloraron sentimientos inconfundibles y lo suficientemente arraigados como para que aún hoy perduren. Disfrutaba con tan sólo su presencia, me encantaba escucharla dijera lo que dijera, me gustaba todo lo que hacía y decía aun cuando a veces no fuese de mi agrado, y no paraba de pensar en qué podría pasar si no se fuese a ir tan rápido.

Durante los úlimos días, los hechos fluctuaban a contrarreloj. La sensación, creo que mutua, de que por una vez algo eterno podría suceder, se entremezclaba con una nostalgia premonitoria de lo que pudo haber sido y no fue.

Y ahí se quedó todo, nos despedimos pensando que seguro que hubiera merecido la pena, pero las circunstancias precipitaron los acontecimientos, y ahora y desde entonces, sólo queda la posibilidad de mover ficha o esperar a que pase nada mientras la recuerdo cada día por lo bonito que pudo ser y fue mientras duró.

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1 Comments:

Blogger José Eduardo Trujillo comenta...

Un momento vivido en presente que se prolonga hacia el pasado sin permitirnos construir nuestro futuro. Una forma que nos envuelve y cuyo recuerdo nos cierra y deforma otras estructuras. Quizá haya que mover ficha.

viernes, 10 diciembre, 2010

 

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