Un paraiso perdido donde puedes encontrar todo y nada, capaz de lo mejor y lo peor, porque el término medio es solo un espejismo visto desde los extremos

27.3.07

Malabarismos con habilidades

Hubo algún momento en la historia en que alguno de nuestros antepasados fue imbécil al menos durante un instante, justo en el momento en el que pensó darle más importancia al cuando que al como o al porqué. En ese momento en el que al oportuno primate se le ocurrió empezar a contar cuantos soles pasaban desde que se había comido la última banana o cuantas lunas faltaban para poder volver a intimar con la mona del clan vecino, sin saberlo, aquellos cabrones ya nos habían colgado el yugo temporal de nuestra existencia. No es que no haga falta llevar algunas cuentas del tiempo, y sí, la cronología, las horas y los años son necesarios tenerlos en cuenta como recursos, pero sin darles tanta importancia. A aquellos antepasados seguro que les valía para lo suyo con el "bueno, ya veremos" o "sigamos a ver que pasa", y no empezar a contar tiempos para para dirigir sus actos y para preprogramarlo y ordenarlo todo, como si fueramos esclavos de una flecha temporal exacta que nunca se equivoca.

Porque si tienes "x" años, no deberías hacer lo que hacen los que tienen "y" años más o menos que tú, porque no corresponde a tu edad, a tu tiempo, a lo que se supone que uno debe hacer cuando cumple 418 lunas. O el clásico "date prisa, no vaya a ser que no llegues a tiempo", como si todos los actos empezasen siempre a la hora programada sin que hubiera llegado nadie a los mismos. A este tipo de importancias artificiales me refiero, como si el tiempo pasase a la misma velociadad para todo el mundo. Para mí, a veces la Tierra se para y no sigue girando, no puedo seguir el ritmo que un reloj mal elegido marca, me atraso y me retraso por múltiples motivos sin explicación aparente. Mi mente funciona a otro tempo, me cuesta sincronizarme con el reloj oficial porque, en el fondo, ni me entusiasma ni me ofrece nada bueno más que estrés y preocupaciones temporales.

Me gustaría poder dilatar el tiempo. Necesito que cada segundo dure al menos 3 segundos: 1 para vivirlo, otro para disfrutarlo y otro para recordarlo. Siempre me pierdo alguno de los tres, normalmente no puedo hacer tantas cosas a la vez y es por eso que siento nostalgía del tiempo que no he vivido o no he disfrutado, e incluso también del que no me acuerdo. Y aunque a veces con un esfuerzo sobrehumano lo consigo, es entonces cuando el resto de la gente me empieza a sacar ventaja en su cuenta temporal particular.

Es curioso cuando menos, pero mucho me temo que de momento aún no hemos inventado ninguna enfermedad que lo explique. Así que tendré que sacar a relucir mis recursos y como si de una partida de cartas se tratase, tendré que volver a hacer contínuos malabarismos con habilidades para poder estar a la altura de la mayoría. Y aunque de momento no piense malgastar la mejor carta de la baraja, sigo pensando que haber escrito esto sí funcionó, y conseguí dilatar el tiempo.



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2 Comments:

Anonymous Calanga comenta...

No me había dado cuenta pero como dice el anuncio "no te regalan un reloj, tú eres el regalado"...

jueves, 29 marzo, 2007

 
Blogger Sergio (Anima) comenta...

De acuerdo con el texto. y muy buena la foto.

aaaaaaaaaaasta legooooooooooo

lunes, 09 abril, 2007

 

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